Queridos parroquianos:
Reciente está la Jornada
Mundial de la Juventud en Río de Janeiro donde el papa Francisco se ha dado un
baño de multitudes. Ahí lo hemos visto en un papamóvil “descapotable” y viajando
en un coche de gama sencilla, que ya ha dicho él que “hacen falta obispos que
amen la pobreza y que no tengan psicología de
príncipes".
Hace cosa de un mes visitó
el parque móvil del Vaticano y observó entre otros coches oficiales los dos
reservados al papa, blindados, que no ha utilizado ni piensa utilizar. En
reunión con seminaristas y novicias en el Vaticano, les
dijo:
—Duele cuando se ve a una
monja o un cura con el último modelo de coche.
Un cura colombiano, que
tiene un Mercedes valorado en 62.500 dólares, regalo de su familia, ha decidido
desprenderse de él al oír estas palabras del papa. Pero yo os puedo decir que,
en mi larga vida sacerdotal, no he conocido a ningún cura con coche de gama
alta. Sí a los obispos.
El papa Francisco debería
dirigirse también a los obispos y especialmente a los cardenales, su senado más
cercano, para anunciarles que la austeridad ha llegado también a ellos. Y el más
cercano, pienso yo, es su secretario de Estado, cardenal Bertone, que parece que
no se ha enterado. Hace un par de meses llegó a Compostela a consagrar obispo al
franciscano gallego fray José Rodríguez Carballo y llegó al aeropuerto de
Santiago con un séquito de monseñores, que más parecía aquello la llegada a
Marbella de un jeque árabe. ¿Llegó en un avión de línea regular? No, amigos
míos. Aterrizó con su séquito en un Falcon 900 de las Fuerzas Armadas Italianas.
En eso de los coches, sé de
otro cardenal que cambiaba su coche de la gama más alta de cierta marca cada dos
años. Y también he conocido a otro cardenal, que he biografiado, Bueno Monreal,
que en sus 28 años en Sevilla, usó de dos coches y medio. El medio es el que se
trajo de su anterior diócesis. Y el tercero le sobrevivió. A eso se llama
austeridad e ir a tono con los signos de los tiempos de la
Iglesia.
Agosto ha comenzado con
fuerte calor y el sermón de este mes será liviano, reducido a una cierta
curiosidad histórica. Que tengáis unas felices
vacaciones.
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