Cuando Lord Baden Powell, cristiano anglicano, fundador del movimiento scout murió en 1941, dejó una carta dirigida a todos los scouts del mundo, en la que mencionaba a Dios 3 veces en 5 párrafos (es hermosa puede leerse al final de este artículo). Su última frase a las puertas de la muerte, su última petición a los jóvenes y niños, fue:
"Estad siempre listos para vivir felices y morir felices: aferraos siempre a vuestra promesa Scout, aún cuando hayáis dejado de ser muchachos, y que Dios os ayude a hacerlo así".
Pues bien, a las chicas scout británicas, las mismas que él fundase en 1910, ya no les interesa la petición de Baden Powell de "aferrarse siempre a vuestra promesa scout": ahora tienen otra promesa distinta, y Dios no las ayudará porque Dios está prohibido en ella.
La promesa scout original, que aparece en el libro Escultismo para Muchachos de Lord Baden Powell de 1908 dice:
Por mi honor prometo:
- Hacer cuanto de mí dependa para cumplir mis deberes con Dios y la Reina.
- Ayudar a los otros, sin importar el sacrificio propio.
- Conocer la Ley Scout y obedecerla.
La versión femenina de la promesa, posterior, pedía "amar a Dios".
La promesa scout original, que aparece en el libro Escultismo para Muchachos de Lord Baden Powell de 1908 dice:
Por mi honor prometo:
- Hacer cuanto de mí dependa para cumplir mis deberes con Dios y la Reina.
- Ayudar a los otros, sin importar el sacrificio propio.
- Conocer la Ley Scout y obedecerla.
La versión femenina de la promesa, posterior, pedía "amar a Dios".


